Nueve sabores, una receta que no ha cambiado en 37 años y un equipo que ya piensa en grande. Esta es la nueva casa digital de Donde Lili Empanadas.
Todo empezó con Lili friendo empanadas en la calle con una estufa de gasolina hace 37 años; hoy en día su receta sigue intacta: masa de maíz bien elaborada, un guiso con sabor a tradición colombiana y una textura que cruje con cada mordisco. Un sabor 100% colombiano, nacido en Armenia, en el corazón del Eje Cafetero, para el mundo.
El camino no fue una línea recta: hubo crecimiento, hubo un tropiezo que obligó a empezar de nuevo, y hubo la decisión de volver a intentarlo desde un carrito ambulante en el Barrio La Clarita hasta un local adecuado en el Barrio La Patria. Sobre esa receta familiar se fue construyendo el resto: primero unos pocos sabores tradicionales, después las especiales y las de coctel, los pasteles, más de 20 aderezos hechos en casa y, más recientemente, una línea de congelados para llevar a casa.
En 2022 la familia se convirtió en equipo: Lili se asoció con Luisa y con Mauro para darle a la receta la estructura de una empresa real. El resultado llegó en 2025, con el registro formal ante cámara de comercio y la apertura de un segundo punto de venta y un aumento en la distribución a comerciantes independientes.
Hoy esa identidad ya tiene cara propia: una caja, una mascota sonriente y un sello que quienes nos visitan reconocen a la distancia. El siguiente paso es llevarla, con el mismo cuidado, a más ciudades de Colombia.
Lili empieza a freír empanadas en la calle con la receta de siempre.
Se asocia con Luisa y Mauro para convertir la receta familiar en una marca real.
Registro formal ante cámara de comercio y apertura del segundo punto, en el Barrio La Clarita.
Nueve sabores, más de 20 aderezos y línea de congelados — con la mira puesta en franquiciar a otras ciudades.
La misma masa, el mismo relleno y el mismo punto de fritura desde 1989 — sin fórmulas rápidas ni ingredientes de reemplazo.
Mascota, empaque y sello reconocibles: una marca que ya tiene cara, no solo un producto.
Nuestra empanada de carne tradicional es, tanda tras tanda, la que más se repite en la cocina — la que nunca falta.
37 años sosteniendo el mismo sabor no son casualidad: son el punto de partida para construir una marca seria. Estamos financiando este crecimiento con recursos propios, paso a paso — sin prisa, pero sin pausa.
El siguiente paso es llevar la receta, con el mismo cuidado, a manos de personas que quieran operarla en su propia ciudad — y hacerlo bien, por fases, en lugar de crecer sin control.
37 años de ajustes ya hechos. Quien se una hereda una fórmula que funciona, no un experimento.
Empaque, mascota y sello propios: una imagen que ya genera reconocimiento en quien la prueba una vez.
Trabajamos junto a cada nuevo punto en la puesta en marcha y en la operación del día a día.
Preferimos abrir bien a abrir rápido. Cada nueva sede se evalúa con calma antes del siguiente paso.
Nada reemplaza una empanada recién salida del aceite. Te esperamos en cualquiera de nuestros dos puntos de venta.